| Fidelizar clientes
y no morir en el intento, un delicado equilibrio
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Algunas de las iniciativas
'dot.com' que se pusieron en marcha y que finalmente no
tuvieron continuidad sufrieron, en particular, el problema
de gestionar unos costes de obtención de clientes
demasiado elevados. Se hicieron cuantiosas inversiones
en campañas de márketing sin conocer bien
todavía los mecanismos de captación y afiliación
de clientes que se desarrollan de modo particular en internet.
A pesar de conseguir muchos usuarios y clientes iniciales,
las compañías de la primera oleada 'punto.com'
fallaron en rentabilizarlos a posteriori. |
En un principio se pensó
que la financiación externa y los ingresos por publicidad
permitirían aguantar hasta que los clientes se adaptasen
al nuevo medio. Pero las cosas cambiaron muy rápidamente.
Ahora, sólo los e-comerciantes capaces de convertir a
los nuevos clientes en clientes leales, tienen posibilidades
de éxito. Y un cliente no es leal hasta que no repite
una compra más de una vez.
La consultora Forrester Research señala
que la primera, y en determinados modelos de negocio, la segunda,
compras no deben considerarse como esfuerzo suficiente para
catalogar al cliente como un cliente fidelizado por la compañía.
Incluso si entre una primera compra y una segunda median muchos
meses, que suele ser, en especial en el B2C, lo más habitual.
Para la consultora lo que de verdad importa
es que la compra se repita, que se instale un mecanismo de repetición
de compra de un determinado producto o servicio. Esto permitirá,
entonces, considerar que el cliente ha adquirido confianza en
el negocio y es ese el momento de aplicar acciones de márketing
diseñadas a su medida para intentar incrementar paulatinamente
la rentabilidad de sus compras en cada repetición venidera.
Las compañías que más
éxito han tenido a la hora de fidelizar sus clientes
en internet, como eBay o Amazon, suelen tener en cuenta este
aspecto y aplican estrategias de márketing bien diferenciadas
en la fase de captación y adquisición, de las
que aplican en la fase de fidelización y rentabilización.
En las primeras etapas priman las ofertas
y las facilidades de compra, los descuentos y la comunicación
focalizada a segmentos claramente delimitados. En la segunda
etapa, se utilizan técnicas de 'remárketing' que,
según la consultora, implican esfuerzos para conseguir
que el cliente repita periódicamente la compra que ya
hizo un par de veces en el site.
Esto es, se facilita al máximo el
proceso de compra, se despliegan estrategias de CRM y de alcance
multicanal y se busca, en la medida de lo posible, adelantarse
a las necesidades del cliente según su perfil, aprovechando,
por ejemplo, el mayor impulso de compra que dan determinadas
épocas del año, o bien los que vienen de la mano
de distintos acontecimientos y cambios a nivel social, por ejemplo,
en estos momentos, todo lo relacionado con la seguridad, los
viajes o el papel más activo de la mujer en el e-commerce.
En esencia, se trata de poner a punto un
servicio de atención y acompañamiento durante
la compra y en la post-venta que sea fiable y consistente y
que aporte comodidades tangibles a la base de clientes iniciales.
A medida que un cliente va repitiendo compras, la inversión
y el esfuerzo en ese cliente en particular deben incrementarse
también de modo diferencial con respecto a otros menos
rentables.
La usabilidad es la gran olvidada en
las estrategias de cliente.
Algo que, hasta ahora, siguen descuidando
muchos e-tailers es la usabilidad de los sites. El hecho de
que un site sea sencillo, comprensible, no presente errores
en la carga de páginas y que sus formularios de datos
en la compra sólo requieran de información básica
que permita cerrar el proceso con la mayor celeridad, resulta
crucial para que el cliente pueda, con comodidad y seguridad,
realizar una transacción de pedido y de pago online.
Además, la organización de la información
en torno al producto o servicio debe ser clara y fácil
de usar, comprensible, y portadora de todos los datos que el
cliente va a necesitar para poder apoyar una decisión
de compra positiva.
Sólo si la herramienta que permite
la interacción y la compra es eficaz y está adaptada
a la idiosincracia de los clientes y del propio producto o servicio,
entonces los esfuerzos de márketing, comunicación
y personalización de la relación con el comprador
que establezca la empresa serán eficaces.
Lo más sorprendente es que hacer
un site funcional cuesta, la mayor parte de las veces, bastante
menos dinero que hacer uno excesivamente cargado de diseño.
También, si la compañía estudia con antelación
los patrones de comportamiento de sus potenciales clientes,
ahorrará tiempo y dinero diseñando estrategias
de CRM y aplicando planes de captación y de fidelización
más racionalizados y adecuados al potencial que se pueda
extraer de cada usuario. Precisamente, en estos dos aspectos
es donde más fallaron en los cálculos las 'punto.com'
hace un par de años. Invirtieron en campañas masivas
de publicidad y se lanzaron a diseñar sites a cuál
más original, pero se preocuparon poco por ofrecer algo
verdaderamente interesante, comprensible y útil para
los clientes.
Desarrollar la capacidad de respuesta
es básico.
Por otra parte, ahora que hacen furor las
estrategias multicanal y los negocios 'click and mortar', conviene
tener en cuenta que, precisamente, para quienes actúan
online y offline a la vez, o están migrando parcialmente
desde un escenario al otro, lo importante es conseguir que los
visitantes y compradores ocasionales pasen a ser compradores
habituales y luego, compradores a nivel local, de esos que aprovechan,
para su comodidad, lo mejor de los dos mundos.
Una buena manera de conseguir esto es informar
a los clientes de las últimas ofertas, novedades y oportunidades
que se presentan a nivel de precios, productos, servicios y
facilidades en todos los canales que la empresa pone a disposición
de los mismos para comunicarse con ellos. Un caso ejemplar es
el de la compañía de reservas online de viajes
Expedia. Esta empresa ha aprovechado un año difícil
como 2001 para centrar sus esfuerzos en potenciar la rentabilidad
de sus clientes ya conseguidos.
Expedia analizó las características
de consumo de sus mejores clientes y les propuso toda una batería
de ofertas de viajes y paquetes turísticos, con descuentos
y composiciones de rutas de última hora, adelantándose
a sus necesidades en las vacaciones, los puentes, o la asistencia
a importantes congresos y eventos dentro de su sector profesional
o de negocios. Al mismo tiempo, para el resto de clientes, resaltó
las ventajas de poder viajar justamente en unos meses en el
que los precios de muchos destinos han caído notablemente,
y de las ventajas de no tener que reservar un billete con tanta
antelación como en otros períodos.
Con este diálogo permanente, esta
compañía consiguió no sólo superar
el bache del 11 de septiembre, sino que cerró 2001 con
un incremento del 102% en sus ingresos brutos, alcanzando los
56 millones de dólares, con respecto a lo obtenido un
año antes. La clave está en que, una vez que el
cliente está adquirido, el coste de mantenerlo y de producir
una repetición de compra es mucho menor. El cliente,
además, ya está informado sobre lo que es la empresa
y como funciona, no hay que romper el hielo, sino, simplemente,
demostrarle que se está perdiendo importantes ventajas
por no aprovecharse de su relación con la empresa para
hacer compras realmente satisfactorias y rentables.
La consecuencia es que cada venta deja
un margen mayor, y permite a la compañía también
jugar inteligentemente con descuentos, precios y facilidades
de pago. Antes, toda esta parte del dinero no revertía
en el propio cliente, sino en campañas de márketing
cuya eficacia no estaba del todo contrastada.
Si en su empresa el coste de adquisición
de un cliente es igual o algo superior al dinero que se gastan
en comprar cosas en su tienda online, ha llegado la hora, aunque
su negocio no tenga demasiado tiempo de existencia, de plantearse
medidas para conseguir que dichos clientes incrementen sus gastos,
bien sea por repetición de compras, bien sea haciéndoles
migrar hacia productos o servicios que le aporten más
valor.
Esto implica, en muchos casos, plantearse
una difícil decisión, como lo es la de apostar
más por unos clientes que por otros, o bien implementar
políticas que le van a implicar ver reducida su base
de clientes a sólo aquellos cuyo potencial de rentabilidad
realmente es interesante y le da margen de maniobra para, no
sólo continuar desarrollando buenos productos y servicios,
sino también para que su negocio pueda seguir online
o con las puertas abiertas.
Si analizamos las políticas de los
grandes portales y sites de la red, vemos como, paulatinamente,
van migrando hacia servicios de pago, y van especializando su
oferta de productos y servicios, produciendo una 'selección
ambiental' de la clientela que podría reportarles tener
menos clientes, pero también el que estos sean más
rentables. Ejemplos claros son empresas como MyAlert, Terra,
Trader.com, AOL o Patagon.
Todas ellas han aplicado políticas
de selección de clientes, de migración hacia servicios
de pago y de especialización en sus productos y en los
canales por los que acceden a sus clientes, con el fin de conseguir
fidelizar y rentabilizar aquellos clientes con verdadero potencial
para el negocio y dejar de hacer inversiones indiscriminadas
que repercuten negativamente en los costes de operativa por
cliente.
Si su empresa es pequeña, entonces
Vd. debe cercionarse, antes que nada, de que su negocio es capaz
de ofrecer una propuesta de valor sostenible en el tiempo y
tangible de inmediato para el potencial cliente. Debe Vd. desarrollar
su capacidad de servicio y proveerse con los medios humanos
y materiales necesarios para poder dar una respuesta adecuada
a la demanda de clientes que prevé generar y absorber.
Por eso es importante medir bien el crecimiento de la empresa
y apostar por la calidad antes que por la cantidad, ya que de
ese modo podrá Vd. sacar más partido de unos recursos
inicialmente disponibles que, en el momento actual, siempre
tienden a ser escasos.
Una idea interesante es la de algunos e-tailers
norteamericanos que permiten a los compradores hacer una sola
compra en varias etapas, almacenando procesos de compra durante
varias semanas, de modo que el cliente pueda, en una sesión,
seleccionar y reservar un producto, en la siguiente, negociar
el precio u optar por una oferta u otra de pago y, en la última,
determinar cómo y cuándo quiere que se le envíe.
Best Buy es un buen ejemplo de este tipo de políticas.
La compañía da facilidades
para que los clientes, en cada nueva incursión para culminar
una etapa de la compra, recuperen los datos que habían
seleccionado, los revisen y los cambien si han cambiado de opinión
o si desean aprovechar alguna oferta de último minuto.
Esta facilidad no es meramente pasiva u operativa a nivel del
web site, sino que se articula con una cuidada campaña
de márketing personalizado que facilita al cliente el
seguimiento de todo el proceso e intenta adaptarse a su ritmo
de compra.
Es, sin duda, una estrategia opuesta a
la de quienes propugnan que lo más importante es conseguir
el cierre de una compra en la primera visita, a lo sumo, en
la segunda. Pero a este argumento, que no deja de ser también
importante, puede oponerse el hecho de que facilitar la compra
por etapas puede ser un buen antídoto contra el "abandono
de los carritos de compra virtuales" y las compras frustradas
por otros motivos no siempre fáciles de determinar.
Cuestión de equilibrios.
El riesgo que se corre, en cualquier caso,
está en relación directa con la proporción
entre lo que cuesta adquirir un cliente y lo que este se gasta
y, sobretodo, en decidir cuándo es el momento de dejar
de buscar volumen y notoriedad para pasar a buscar calidad y
rentabilidad en los clientes.
Lo que está claro es que la viabilidad
a largo plazo de un negocio depende de la capacidad de conseguir
clientes rentables, también, a largo plazo. Se puede
vivir del volumen, pero sólo momentáneamente,
y el coste de las inversiones tiende a ser mayor en cada campaña
sucesiva, mientras que la respuesta, después de un primer
impacto, es casi siempre menor. Son muchos los negocios que
viven bien con un volumen de clientes no demasiado grande y,
aunque siempre crecer se impondrá como una necesidad,
es mejor hacerlo sobre la base de un modelo de rentabilidad,
que aguantará mejor los vaivenes del mercado y de la
financiación, que sobre un modelo de gran volumen, pero
de poco recorrido.
Fuente: Federico Hernández
Plasencia
para Emarketeer.net.
Fecha: 27/2/2002
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