| MARKETING,
CONSIDERACIONES PARA AFRONTAR UNA RECESIÓN (PARTE III)
 |
En la Primera Parte de
este artículo hacíamos una reflexión
sobre el modo en que las empresas y los distintos agentes
implicados en las acciones de márketing reaccionan
ante una situación de crisis o de recesión
como la actual, valorando el papel de la tecnología
y de los distintos agentes en el mercado.En la Segunda Parte
hablábamos de los cambios en los clientes, en el
target, en la demanda y de la fluctuación del valor
a lo largo de la cadena de comercialización, y de
cómo ello afectaba al posicionamiento del producto
y de la marca en el mercado en tiempos de recesión-crisis-recuperación
como el actual. |
En esta última parte de la serie
hablaremos de los factores internos, de cuáles son las
piezas que hay que mover, dentro de la maquinaria técnica,
humana y de gestión para poder dar la mejor respuesta
en términos de márketing, entendido en un sentido
amplio.
La determinación de los factores
internos
Una vez que todas las valoraciones anteriores
nos permiten temporalizar la crisis y saber hacia dónde
deberíamos dirigirnos, viene el paso siguiente que es
valorar hasta dónde podemos, y con qué ritmo,
ejecutar los cambios necesarios.
El primer factor deteminante es el coste,
la disponibilidad de recursos financieros. Una vez que
los cambios necesarios están definidos y planteados en
su relación con los demás elementos, llega la
hora de ver si son viables, valorando cuáles son los
puntos fuertes y los puntos débiles de nuestra situación
financiera, analizando qué deberíamos hacer, por
ejemplo, con el margen de beneficios, o si este nos permite
una intensificación de las inversiones en unas áreas
en detrimento, probablemente, de otras. Hay que ver también
cómo modulamos este movimiento de nuestras finanzas sin
poner en una situación difícil el "cash flow"
necesario para la operatividad de la empresa a medio plazo.
La disponibilidad de capital también
es esencial. En estos tiempos, ciertamente, para la mayoría
de las 'punto.com' el grifo de la financiación externa
está cerrado. Por lo que cabe preguntarse por la posibilidad
de alianzas o sinergias con otras empresas, o bien optar por
la reducción de costes reorientando sectores y procedimientos
del negocio. Analizar todo esto es básico, desde luego,
para la gestión de la empresa y para poder sortear adecuadamente
la recesión.
Pero, además, ya inmersos en el
análisis del mercado y de los cambios en nuestra estrategia
de comunicación, de promoción, de posicionamiento
y hasta de producto, cualquer modificación debe pasar
antes por el tamiz del balance de la disponibilidad de recursos
financieros. Muchas veces, este factor limitará de entrada
nuestro margen de maniobra, o reforzará la percepción
de la necesidad de un reposicionamiento del producto, o del
abandono de un segmento de clientes para concentrarse en aquella
parte del target que sea más rentable. Aquí, en
todo caso, está el punto de partida que nos hará
ver con claridad hasta dónde podemos llegar con los cambios
en nuestra estrategia de márketing, y qué tipo
de tecnologías, alianzas, soluciones o espacios deberemos
priorizar para la realización de nuestras campañas.
Por ejemplo, muchas 'punto.com' en estos
meses han abandonado el márketing en los canales más
costosos y menos rentables. Casi no hay ya anuncios en la TV
de compañías de internet, ni en la prensa se ven
esas páginas completas de antaño. Sin embargo,
han incrementado sus esfuerzos en acciones de márketing
directo y han impulsado, en buena medida, el desarrollo y proliferación
de nuevos formatos publicitarios en la web. Las promociones
y la venta cruzada también han experimentado un crecimiento
notable, y casi todas las empresas que comercian online en entornos
B2C han jugado fuerte estos meses con las políticas de
precio y de servicios. Muchos e-tailers se han lanzado a lo
"multicanal" y combinan la atención online
con la atención telefónica, o los pedidos online
con la compra presencial.
Compañías como Google se
han publicitado ampliamente no con campañas masivas o
directas, sino simplemente por medio de las sinergias y los
acuerdos con otros portales, y también con un hábil
manejo de los comunicados de prensa. Además, su producto
es tan sencillo y está tan adaptado a las exigencias
de muchos internautas que se ha hecho popular de una forma viral,
al modo de los portales en sus inicios, a mediados de los noventa,
cuando la publicidad online era todavía una posibilidad
más que una realidad tangible.
Google es tan popular o más que
Yahoo! o Terra, pero habiendo gastado muchísimo menos
en publicidad y márketing, por ello, entre otras cosas,
alcanzó la rentabilidad desde mucho antes y es capaz
de dar servicio a un número igual o superior de usuarios
con unos costes mucho más reducidos. Su tecnología
es sencilla y potente y no han entrado en áreas de negocio
que puedan perturbar o confundir a los usuarios con respecto
a lo que representa su marca. Google es un buscador, no un portal.
La gente sabe bien para qué sirve y sabe qué es
lo que va a encontrar en él. Las garantías de
calidad, rapidez, sencillez y buen servicio se mantienen a lo
largo del tiempo, a pesar de que el uso que le dan los internautas
y los contenidos que buscan cambien constantemente.
Google ha desarrollado, además,
un formato propio de publicidad, la barra de enlaces patrocinados
que aparece a la derecha de los resultados de búsqueda,
sin invertir demasiado, con una tecnología muy simple,
y sin comprar espacios publicitarios a otros portales, aprovechando
la inercia de su propio modelo de negocio. Google no se anuncia
ella misma, sino a otras compañías, pero el efecto
revierte también en mayor popularidad para el portal,
a la vez que le reporta ingresos.
En Argentina, el proveedor de internet
gratis FullZero explota al máximo los espacios de publicidad
en richmedia en los media online del país austral, logrando
una presencia de marca importante y aprovechando los precios
más bajos que la coyuntura del país impone a un
mercado de anuncios on y offline que no pasa por sus mejores
momentos. FullZero utiliza el reclamo de un servicio gratuito,
algo que los argentinos aprecian especialmente en estos momentos,
y más en un país donde el grueso del acceso a
la red es de pago, y lo hace en medios y soportes de gran audiencia,
utilizando una tecnología novedosa y atractiva que hace
de los anuncios no sólo un mensaje, sino también
un espectáculo.
Hágalo Vd. mismo o haga lo que
mejor sabe hacer...
El siguiente elemento crítico es
el de los recursos humanos. Es bastante probable que las limitaciones
presupuestarias nos animen a plantearnos la posibilidad de hacer
las cosas "en casa". Hay que establecer, entonces,
si las habilidades, experiencia y conocimientos de nuestros
recursos humanos nos permiten abordar parte de nuestras estrategias
de comunicación y márketing sin contar con el
apoyo de servicios externos tales como creativos, agencias interactivas,
agencias de medios, etc.
Además del nivel de preparación
y de la capacidad de trabajo y desarrollo de los recursos humanos,
también cabe evaluar cuál es el nivel de compromiso
de la compañía con sus esfuerzos y hasta qué
punto la elaboración de las acciones de márketing
"en casa" puede realizarse sin comprometer capacidad
de trabajo y creatividad necesarias para otros aspectos del
negocio igualmente cruciales. Si no se cuenta con los recursos
humanos adecuados, además, cabe plantearse sobre la capacidad
de la empresa para contratar nuevo personal dedicado a labores
de márketng, para integrarles en los procedimientos y
en la filosofía de la empresa y para asumir los cambios
y las propuestas que nos planteen.
Conviene recordar que, en tiempos de crisis,
la mejor solución es concentrar esfuerzos en lugar de
dispersarlos y dedicar las energías a aquello que sabemos
hacer mejor y de modo más rentable, del mismo modo en
que, en un momento dado, puede quedar bien claro que hay que
dedicarse a los clientes que más retorno nos van a dar
y a aquellos con los que la comunicación es, de natural,
más fluida, ya que no sobran los recursos financieros
para destinarlos a una serie de procesos de ensayo-error en
la captación de nuevos clientes, que podría prolongarse
más allá de lo sustentable en una situación
como la actual. Compañías como Google se han publicitado
ampliamente no con campañas masivas o directas, sino
simplemente por medio de las sinergias y los acuerdos con otros
portales, y también con un hábil manejo de los
comunicados de prensa. Además, su producto es tan sencillo
y está tan adaptado a las exigencias de muchos internautas
que se ha hecho popular de una forma viral, al modo de los portales
en sus inicios, a mediados de los noventa, cuando la publicidad
online era todavía una posibilidad más que una
realidad tangible.
Google es tan popular o más que
Yahoo! o Terra, pero habiendo gastado muchísimo menos
en publicidad y márketing, por ello, entre otras cosas,
alcanzó la rentabilidad desde mucho antes y es capaz
de dar servicio a un número igual o superior de usuarios
con unos costes mucho más reducidos. Su tecnología
es sencilla y potente y no han entrado en áreas de negocio
que puedan perturbar o confundir a los usuarios con respecto
a lo que representa su marca. Google es un buscador, no un portal.
La gente sabe bien para qué sirve y sabe qué es
lo que va a encontrar en él. Las garantías de
calidad, rapidez, sencillez y buen servicio se mantienen a lo
largo del tiempo, a pesar de que el uso que le dan los internautas
y los contenidos que buscan cambien constantemente.
Google ha desarrollado, además,
un formato propio de publicidad, la barra de enlaces patrocinados
que aparece a la derecha de los resultados de búsqueda,
sin invertir demasiado, con una tecnología muy simple,
y sin comprar espacios publicitarios a otros portales, aprovechando
la inercia de su propio modelo de negocio. Google no se anuncia
ella misma, sino a otras compañías, pero el efecto
revierte también en mayor popularidad para el portal,
a la vez que le reporta ingresos.
En Argentina, el proveedor de internet
gratis FullZero explota al máximo los espacios de publicidad
en richmedia en los media online del país austral, logrando
una presencia de marca importante y aprovechando los precios
más bajos que la coyuntura del país impone a un
mercado de anuncios on y offline que no pasa por sus mejores
momentos. FullZero utiliza el reclamo de un servicio gratuito,
algo que los argentinos aprecian especialmente en estos momentos,
y más en un país donde el grueso del acceso a
la red es de pago, y lo hace en medios y soportes de gran audiencia,
utilizando una tecnología novedosa y atractiva que hace
de los anuncios no sólo un mensaje, sino también
un espectáculo.
Hágalo Vd. mismo o haga lo que
mejor sabe hacer...
El siguiente elemento crítico es
el de los recursos humanos. Es bastante probable que las limitaciones
presupuestarias nos animen a plantearnos la posibilidad de hacer
las cosas "en casa". Hay que establecer, entonces,
si las habilidades, experiencia y conocimientos de nuestros
recursos humanos nos permiten abordar parte de nuestras estrategias
de comunicación y márketing sin contar con el
apoyo de servicios externos tales como creativos, agencias interactivas,
agencias de medios, etc.
Además del nivel de preparación
y de la capacidad de trabajo y desarrollo de los recursos humanos,
también cabe evaluar cuál es el nivel de compromiso
de la compañía con sus esfuerzos y hasta qué
punto la elaboración de las acciones de márketing
"en casa" puede realizarse sin comprometer capacidad
de trabajo y creatividad necesarias para otros aspectos del
negocio igualmente cruciales. Si no se cuenta con los recursos
humanos adecuados, además, cabe plantearse sobre la capacidad
de la empresa para contratar nuevo personal dedicado a labores
de márketng, para integrarles en los procedimientos y
en la filosofía de la empresa y para asumir los cambios
y las propuestas que nos planteen.
Conviene recordar que, en tiempos de crisis,
la mejor solución es concentrar esfuerzos en lugar de
dispersarlos y dedicar las energías a aquello que sabemos
hacer mejor y de modo más rentable, del mismo modo en
que, en un momento dado, puede quedar bien claro que hay que
dedicarse a los clientes que más retorno nos van a dar
y a aquellos con los que la comunicación es, de natural,
más fluida, ya que no sobran los recursos financieros
para destinarlos a una serie de procesos de ensayo-error en
la captación de nuevos clientes, que podría prolongarse
más allá de lo sustentable en una situación
como la actual.
La mayor parte de las empresas están
desarrollando una respuesta intermedia entre el "do it
yourself" y el concentrarse en su core business y encargar
a colaboradores externos tareas especializadas. El punto de
equilibrio entre ambas opciones dependerá en cada caso
de las limitaciones o posibilidades financieras del momento
y de la potencial capacidad de los recursos humanos para asumir
las labores de márketing. Además, está
el factor del acceso a la tecnología y de su rentabilidad.
Cuando los recursos de la empresa son limitados,
conviene que se ajusten las estrategias de márketing
a dichas limitaciones. Concentrarse en una base más pequeña,
pero rentable, de clientes, a los que se pueda llegar con técnicas
sencillas y poco costosas, como el márketing directo,
el permission marketing, las interacciones multicanal, las ofertas,
las promociones, la información en la prensa, la participación
en congresos, el posicionamiento en buscadores, la participación
en foros de debate, chats y listas, o el patrocinio de eventos
o actividades sociales son una alternativa eficaz y viable.
Se trata, además, de técnicas que pueden irse
'absorbiendo' y aprendiendo por parte de la fuerza de trabajo
y de la gestión de la empresa, permitiendo un desarrollo
autónomo de estas políticas, si bien, al principio,
es siempre recomendable contar con el apoyo y el asesoramiento
de expertos.
En otras ocasiones, la limitación
en los recursos humanos y financieros hará inviable que
la empresa distraiga una parte de ellos para desarrollar de
motu proprio una estrategia integral de márketing. En
esos casos conviene recurrir a las sinergias y a la colaboración
con otras compañías, y a los servicios de una
agencia de comunicación o de una agencia de márketing
interactivo. Se trata de entrar en una dinámica de colaboración
e intercambio de servicios para potenciar la asociación
entre marcas y su promoción mutua, a la vez que se confía
en una o más agencias para las acciones técnicamente
más complejas que se pongan en marcha después
de estudiar concienzudamente el enfoque del segmento y de la
propuesta. Mientras más específico sea, mayor
será el retorno y menores, por tanto, los costes de la
acción.
La importancia de tener sentido del
ritmo
Un tercer elemento tiene que ver con la
capacidad de responder a los picos de la demanda. Una campaña
bien planificada y exitosa puede resultar, en muchos casos,
una tragedia para una compañía si no valoró
previamente cuál es su capacidad de responder a picos
de demanda. De hecho, la capacidad de expansión de la
producción en un momento dado puede ser también
un factor modulador de las acciones publicitarias, de su intensidad
y de su alcance. Nada hay más contraproducente que no
poder responder a las espectativas de los consumidores. Y esta
falta de capacidad, nuevamente, está relacionada con
la disponibilidad financiera y de recursos humanos, pero también
con la propia dimensión física de la compañía,
su aparato productivo y su stock.
Por eso, es determinante ajustar el alcance
de la campaña y la respuesta que se quiere producir a
unos objetivos de crecimiento, de ventas o de producción
realistas, que se puedan alcanzar gradualmente, reinvirtiendo
los recursos generados por el incremento del negocio como resultado
de las acciones promocionales emprendidas. Es lo que podría
llamarse, "tener sentido del ritmo".
Tenga en cuenta, además, que el
ritmo hay que mantenerlo durante la recesión y la crisis,
pero también hay que prever los saltos en la recuperación.
En general, mientras más específico es el segmento
o el target de cliente y la propuesta que la empresa les hace,
tales saltos o cambios de ritmo suelen ser más predecibles
y modulables con las acciones de márketing y haciendo
entrar en juego políticas de marca, de precio o de distribución.
Finalmente, sabiendo por dónde le
atan los dineros, la fuerza de trabajo y la propia capacidad
productiva de su empresa, antes de trazar su estrategia para
responder a los retos de la situación que se dibuja con
los elementos externos considerados en los dos artículos
anteriores, hay que hacer un cierre del análisis poniendo
en relación entre sí a todos estos elementos,
externos e internos, con el fin de trazar el mapa de sus fuerzas
y debilidades en términos de márketing.
Fortalezas y debilidades, defender la
posición o ir a la conquista de nuevos espacios...
Es decir, ahora mismo, en este preciso
momento de la situación, y de la historia de su empresa,
¿cuál es la fuerza de su marca?, ¿cuál
es la fuerza de su propuesta de producto? ¿qué
es lo que piensan los consumidores de su empresa? ¿cuál
es su imagen en términos de identidad, de producto, de
precio, de ideas? ¿qué les sugiere a los clientes
el nombre de su compañía y de sus productos y,
qué debería sugerirles para poder responder adecuadamente
a la crisis, para ir hacia donde sus objetivos deberían
llevarle? ¿Cómo les comparan sus clientes y la
opinión en general con los competidores?
¿Y cómo, entonces, esas fortalezas
y carencias que Vd. está ahora mismo analizando en su
empresa, deberían ser gestionadas, aprovechadas y transformadas
para sortear la crisis?. Con esta pregunta hemos llegado a las
puertas de la estrategia. ¿Qué actitud adoptar?
¿Una estrategia a la ofensiva, proactiva, agresiva en
el mejor de los sentidos? ¿Tal vez aprovechar al máximo
las ventajas de partida con las que cuenta y dar una respuesta
a la vulnerabilidad de los competidores? ¿Darle la vuelta
de un modo creativo a sus desventajas, viendo el vaso medio
lleno en lugar de medio vacío y haciendo todo lo posible
por rellenarlo un poco más?
¿O bien, por el contrario, adoptando
una estrategia defensiva, centrándose en su especificidad,
en su nicho, sin aspavientos, cuidando el territorio y trabajando
silenciosa y constantemente para fortalecer su posición
actual, acumulando fuerzas e ideas para acometer una expansión
cuando la crisis haya pasado?.
Se trata de dos caminos bien distintos.
El primero implica ir a por las mejores ociones, aquellas oportunidades
con más potencial para crecer en cuota de mercado, innovar,
replantear la propuesta dentro de los segmentos de mercado tradicionales
para el negocio, diversificar la oferta y potenciar la calidad
de productos y servicios. Ello requiere de una importante movilización
y redistribución de recursos, tiempo y esfuerzos dentro
de la empresa, de la construcción de alianzas y, a la
vez, de una medición milimétrica del dinero que
se invierte en todo ello, y de un cálculo óptimo
de la temporalización de la crisis y del ritmo de respuesta
de la demanda, so pena de ir demasiado lejos o de quedarse "pillados".
El segundo camino implica circunscribir
los objetivos y el ámbito de actuación y de crecimiento
de la empresa a un entorno que sea manejable. Hay entonces que
concentrarse en buscar nuevas maneras de rentabilizar el nicho
de mercado con el que ya se cuenta, y mantener nuestra posición
en el mismo, jugar mucho con las políticas de precios
y las promociones, reforzar la imagen y el mensaje de la marca,
replantearse el posicionamiento del producto, eventualmente,
abandonar algún que otro segmento de clientes, reducir
costes por medio de la tecnología o de una gestión
más flexible, compartir recursos y servicios con otras
empresas, incrementar la productividad de los empleados e incrementar
los márgenes buscando clientes más rentables o
haciendo migrar los clientes actuales hacia productos y modelos
de consumo más productivos.
El optar por una estrategia u otra determinará
el tipo de acciones de márketing a emprender, su complejidad
y su alcance. En cualquier caso, antes de plantearse cualquier
modelo de actuación, es necesario dedicar unas pocas
horas a reflexionar sobre lo planteado en estos tres artículos,
lo cual nos permitirá circunscribir nuestro negocio en
la crisis y en el camino de la recuperación, sabiendo
colocar en su lugar en el mapa los riesgos, las oportunidades
y las posibilidades que tenemos a nuestro alcance. Con todo,
lo esencial son los objetivos, y que esos objetivos sean siempre
coherentes con lo que podemos hacer ahora y con nuestra capacidad
de evolucionar y de responder a los ritmos, tiempos y demandas
del mercado. Hay que ser, digamos, comedidamente ambiciosos.
Fuente: Federico Hernández
Plasencia
(emarketeer.net)
FECHA: 3/4/2002
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